Como una cucaracha, siguiendo tus pasos, cree volar pero se arrastra, se vuelve sombra, se convierte en nada, de pronto se sube a tus pies, sin pedir permiso, cree que te aplasta, pero no sabe que aún no es nada, no sabe, no entiende, se cree la más superada, la más entendida, piensa que es capacitada, pero solo es una imagen, nada real, nada real.
Sus manías, me dan asco, apenas si logro soportarlas, me enferman, y hasta a veces, me dan ganas de pisarla, pero de pronto la veo, tan pequeña, tan minúscula, que me da lástima, me da lástima y lo entiendo, está en su pequeño mundo, ese minúsculo mundo, tan chiquito como lo es ella, tan cuadrado, tan agobiante, tan mediocre, que sigue enfermandome, pero me abstengo, si, lo intento, la evito, y con cuidado, pero solo un poco, no la piso.
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