martes, 16 de agosto de 2011

El espejo, la aguja y el ¿despertar?

EL Espejo. Me miro a mi misma. Si me miro es porque quiero conocerme, un poco más, acercarme, aprobarme, ¿imitarme? O solo verme. Mi imágen me dice que todo va salir bien. Me da confianza, valor y esperanza. Oh, that's something! Y al lado mío, Yo, observando la situación. Yo, voy y le pregunto a ¿alguien?, o es, ¿ella?, qué está haciendo Mí mirandose al espejo. Me responde nosé, con una mirada que entiendo a traves de su imágen, siempre la imágen. ¿Se peina?. Vuelvo al lado mío, Mí me mira, y Yo también. Junto a mí, una mesita ratona, tipo escritorio, y encima una aguja, y solo eso. Me miro, y cuando digo Mé, es la imágen, ¿se entiende no? Y Mé tan serena. Nuevamente la aguja, porque si la sostengo y la uso, seré, un poco más, como mi Imágen, y de esa manera veré aún mejor. Con la aprobación de Yo y Mé, llevo mi aguja a mi ojo, y me desangro, y tal vez grito, pero en silencio. En ningún momento hubo mucha luz. Me despierto y veo dos seres, personitas, chanchitos, ¿monstruitos?, ¿qué? Femenino y masculino. Y todo es tan confuso, que no noto si se aman, si se odian, o si son indiferentes. Pero veo como se besan, y se comen, se abrazan y se golpean, se acercan y se alejan. Y creo, que la mujer se come al hombre al final, me parece recordar sus dientes.