Dime, si la verdad tienes tú,
si conoces el despertar,
y la luna te ha contado,
lo que solo ella sabía,
y nadie más, y nadie más.
Dime, si piensas decirme al oído,
lo que quiero escuchar,
pues no quiero inventar,
y tampoco quiero esperar, nunca más.
Podría desifrar, podría especular,
pero prefiero oír tu voz, y en tus ojos descubrir,
lo que sola no podría, lo que sola no sabría,
tal vez por falta de aprendizaje, o de coraje,
o un par de impedimentos, que aparecen de vez en cuando, de la nada.
Dime, si dispuesto estás a transitar,
verdes pastos, profundos cielos,
largos viajes, quizás sin retorno.
Pues no quiero yo engañarte, ni engañarme,
ni pretender, ni esperar,
nunca más, nunca más.
Así que dime, si así no lo prefieres,
tal vez por falta de aprendizaje, o de coraje,
y por favor dime, si la luna te ha contado,
dímelo al oído, y seamos dos los entendidos.
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