viernes, 12 de diciembre de 2008

Como un gato en la noche

Como un gato, en la noche, esquivando, doblando, espiando, mirando de reojo, un poco por desconfianza, por prestar atención. Le gustaba la soledad, para pensar y caminar, para no depender de nada ni nadie más. La luna, única compañera, única observadora. Y nada podía hacerle daño, a pesar de su tamaño, poseía la fuerza de tres leones hambrientos y sedientos a la hora de atacar, sino, aparentemente dormidos. Campera negra con capucha, y bufanda tapando cuello, boca y nariz, solo unos ojos, iluminados por la luz de los faroles, mostraban el camino y guiaban a quienes atraídos por la curiosidad, trataban de seguirle el paso. Rondaba por esquinas, distintos barrios, nunca se le conoció más que sus ojos, aquellos ojos que nunca miraban fijo, tal vez, para no encariñarse, ya que como dije antes, le gustaba la soledad. Y no se supo su nombre, su proveniencia, ni su edad, ni si tenía familia, solo unos ojos, vagando por calles y calles, de noche, con la luna siempre por detrás, única compañía.

No hay comentarios: