domingo, 9 de noviembre de 2008

Una Vieja y Su Paloma.


Si eres buen observador, por las tardes en aquel parque, podrás verla hablando a su paloma, ella la cuida, ella la mima, ella le cuenta viejas historias, que solo ella recuerda.
Nadie sabe su nombre, donde vive, de donde viene, ni a donde va. Todos saben que existe, todos saben que está, sola no, con su paloma la vieron hablar.
Recostada sobre el verde pasto, con la cartera bajo su cabeza, con hojas de diario para cubrirse del sol, un piolín para su compañera, y un cariño particular.
La gente la mira al pasar, se ríe, o solo lástima siente, por ella, por la paloma, o por ambas por igual.
La gente no sabe, que felices ellas están, se tienen la una a la otra, y no necesitan nada más, no sabe la gente la historia, por apariencias se dejan llevar, no sabe la gente realmente, lo que es no querer soledad.
Pobre paloma, dicen al pasar, sin embargo se deja abrazar, las caricias la ves aceptar y sus palabras tranquila escuchar. Díme realmente, si eres capás de asegurar, que triste la paloma está, díme realmente, si tan difícil de creer es, que la paloma la pueda amar.
Ella la cuida, ella la mima, ella le cuenta viejas historias, que solo ella recuerda, ella la abraza, también la alimenta, ella comparte, su vida, su amor, y mucho más. Díme si tan difícil de creer es que ella la pueda amar, díme si tan difícil de creer es, que felices ellas están, y que siempre lo estarán.

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