domingo, 30 de noviembre de 2008

No sé

A pesar de su aparente seguridad, brillaban sus ojos de una manera extraña, como no sabiendo que podía ocurrir, como temiendo a lo desconocido. Prosiguió, avanzó, más de lo esperado, más de lo previamente pactado, a falta de palabras, con simples miradas. Sintió una fuerza más allá de ella, en su cabeza y en todo su cuerpo, algo que atraía, presionaba, de una manera algo brusca, algo suave. Tantas ideas entremezcladas, contradictorias, le impedían pensar con claridad, apenas podía emitir sonido, tal vez una palabra que se oía como un susurro en pleno silencio, un aire de voz, flotando en un ambiente demasiado calmo. Trató de centrarse, trató de enfocarse, un punto fijo en aquella pared monótona, infinitamente blanca, terriblemente sofocante, una mirada le devolvió aquel terror que te produce el no saber . Por fin logró comprender la situación, y se dio cuenta, no solo de que estaba completamente sola, sino también, de que aquellos ojos, no eran más que sus propios ojos, en el reflejo, de un espejo, en una habitación de paredes blancas.

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