Es la hora de aceptar lo sucedido,
es la hora de comenzar,
es la hora de enfrentar lo que se viene,
y si algo saliera mal...
siempre se puede sonreír.
Es la hora de aprender un poco más,
es la hora de reírse de uno mismo.
Es la hora de elegir un camino,
es la hora de plantar,
es la hora de sembrar,
y si allí nada creciera...
siempre se puede sonreír.
Es la hora de guardar,
y es la hora de llevar,
consigo lo que se quiere conservar,
y si algo se perdiera...
siempre se puede sonreír.
Si todo bien saliera,
a lo largo del camino,
sonreiría con ganas,
y seguiría caminando,
sin perder lo logrado.
Si todo mal saliera,
a lo largo del camino,
sonreiría con ganas,
y volvería a comenzar,
para volver a intentar,
para poderlo lograr,
sabiendo y conociendo la verdad...
que siempre se puede sonreír.
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