miércoles, 8 de abril de 2009

Solo

Era una linda tarde de verano. No como aquellas tardes calurosas en el centro de Buenos Aires, donde la gente intenta evitar los cuerpos y ropas sudorosas, inevitable consecuencia de un día de casi cuarenta grados bajo el sol resplandeciente de las tres de la tarde, entre autos, ruidos y personas apuradas, por llegar quién sabe a donde.
Me sorprendí bastante al fijarme que por la calle Corrientes a plena hora pico, me encontraba a mi mismo caminando tranquilo sin nadie a mi alrededor. Creo que había caminado unas tres cuadras sin notarlo, ya que estaba ensimismado en mis pensamientos, bastantes superficiales y vacíos de contenido, pensaba preocupado que seguramente estaba llegando tarde al banco donde debería hacer unos trámites, ya que no tengo reloj para comprobarlo, mi mente se hallaba ocupada en recriminarme la tardanza sufrida al salir de mi casa en San Telmo, y en haber perdido dos colectivos por no correr lo suficientemente rápido para alcanzarlos, y así tener que esperar media hora a que venga otro. Lo cierto es que ante la sorpresa, empecé a ser más observador, noté que los negocios estaban todos cerrados, será feriado y yo distraído y tonto no me di cuenta?, pero, si no me equivoco hoy es veintisiete de abril, no puede ser feriado, creo yo, seguí caminando y nada, solo, en la más vacía nada absoluta. Llegué en vano a la entrada del Banco Ciudad, como era de esperarse, cerrado y con ningún rastro de vida ni adentro ni afuera. Empecé a preocuparme, o me estaba volviendo loco o toda la gente había desaparecido, no pasaban colectivos, ni autos, ni bicicletas, nada, pero yo llegue ahí en el seis, o lo imaginé?, o estoy imaginando esto ahora?.
Se me ocurrió gritar fuerte y esperar alguna contestación, no podía ser tanta soledad, aunque me pareció tonto, ya que si un día cualquiera en el centro de Buenos Aires alguien se pusiera a gritar lo tratarían de insano, igualmente grité con todas mis fuerzas : HAY ALGUIEN AHÍ????!!!! ALGUIEN ME ESCUCHA??!! POR FAVOR, RESPONDAN! HOLA! HOLA!... pero nadie jamás contestó.
Decidí largarme, el miedo cada vez era mayor, y la linda tarde de verano dejaba de ser tan linda, la verdad es que extrañe como nunca lo había hecho aquellos insoportables días de sudor y gente por todos lados. Deseé con todas mis fuerzas mientras caminaba estar soñando, viviendo irrealmente una pesadilla que ya pronto terminaría, y despertar en mi cama como todas las mañanas. Pero las cuadras pasaban, y no había colectivo que me lleve a mi casa, no había, nada, y lo peor, nadie, más que yo y mi miedo, más que yo y mis cansados pies de tanto caminar.
Por fin llegue a San Telmo, pero todo fue peor, cuando dejé de pensar en el miedo y la inexplicable y terrible experiencia que estaba viviendo, me di cuenta de que mi casa no estaba, ni mi casa, ni ninguna otra, solo calles y calles vacías, todo lo que había conocido o creía conocer de pronto no existía, ya no estaba, y me encontré solo, loco, con una lapicera negra, y un papel, escribiendo esta historia para quién sabe quién, de la manera más coherente posible, deseando que nada de esto sea verdad.

No hay comentarios: